El aumento de la nafta tiene una canción gaucha

El aumento de la nafta tiene una canción gaucha

 

El payador dolorense Pablo Gallastegui, decidió contar en modo gauchesco cómo impacta en su vida el aumento de la nafta y le dedicó un verso criollo.

Llamativo, pero no disonante con la proclama gauchesca ya que la milonga o la payada siempre fueron manifestaciones de protestas hablando de la realidad, Gallastegui  contó a castellidiario.com.ar  el porqué de sus versos “siempre trato de reflejar en mis versos la realidad de la mejor manera ; me divierto mucho, hago lo que me gusta” dijo el payador.

Gallastegui dijo  “Vas al surtidor y la nafta está cada vez más cara y mi única manera de expresarlo es a través de las decimas camperas y es una forma que mis pares, gente del sector rural que muchas veces no se puede expresar de manera masiva se vea reflejado. Hoy al trabajador rural como el del pueblo tiene muchos inconvenientes en lo económico porque no alacanza”

El dolorense contó que “la letras ha generado varias reacciones, pero simpre con buena onda (…) Siempre publico en las redes sociales  quizás escribo de una forma que muchos se identifican y no tienen voz”

¿Y LA NAFTA?

 

Ya son veintitrés billetes,

todos de Roca o Evita

que tu coche necesita

pa’ que’l tanque le completes.

¡Pucha que arden los …boquetes

en el bolsillo Señor!

La nafta mueve el motor,

el motor mueve el vehículo,

¡Pero te cuesta un testículo

arrimarlo al surtidor!

 

Pa’colmo lo mismo no es,

como ocurre con la leche,

por más agua que se le eche

hacerlo andar no podès.

Me sobrepasa el stress

con tantos aumentos, pero

buscarle la vuelta quiero

a mi auto, y por estas horas

compraré unas “ponedoras”

pa’ usarlo de gallinero.

 

Al no poder circular,

sin nafta, y frente al disgusto,

va a ser el momento justo

de que empiece a caminar.

Me sirve pa’ adelgazar,

me acerca más a la gente,

la sangre como un torrente

bombea mi corazón,

y evito la combustión

que hace daño al medio ambiente.

 

Limpiaré la bicicleta

que ya se estaba oxidando,

y veré si pedaleando

le hago al gasto una gambeta.

Mi mujer, que es re coqueta,

me ha negao sus arrumacos

y muestra instintos macacos

cuando en vez de hablar, me ladra,

pues camina treinta cuadras

hasta el trabajo…¡de tacos!

 

P.G.